por Desam. Ferrández, maestra de Madrid y Castellón

Después de pasar un fin de semana con maestros y compañeros de la Asociación de Servicio Reiki en la asamblea anual, donde el Reiki, esa técnica maravillosa, se menciona y se respira en cada momento, una sale de allí con ganas de escribir y contar a todos ¡Cuánto me gusta practicar dicha técnica!

Disfruto tanto cuando hay una persona entre mis manos, frente a mí, la cual casi se derrite sintiendo como la energía entra e inunda cada una de sus células. Quizás surja la pregunta, ¿para qué? Pues no lo sé, seguro que esa persona lo sabrá. Ese receptor abierto y confiado es el que sabe para qué le llega esa energía, qué está pensando e incluso, qué momento está atravesando o viviendo.

Yo, como maestra de Reiki, lo único que hago es «ser perfecto canal, sin juicio y sin pretensiones», simplemente ofreciendo la maravillosa energía Reiki que está en el universo para que todos podamos utilizarla con el mayor respeto.

Se puede dar que el receptor en ese momento, en horas posteriores, e incluso en los días siguientes, no lo sé, reciba una frase, surja un proyecto, una inspiración… no se hace con esa pretensión, sólo se hace con la intención de que sea lo mejor para ella en ese momento, así de sencillo, “yo como canal, ofrezco energía Reiki para lo que su ser interno necesite en ese momento”. Fácil, limpio, honesto, breve.

Para mí, esta reunión ha promovido empezar unas prácticas que como maestro he repetido en diversas ocasiones. Para los alumnos iniciados en el primer nivel de Reiki, las prácticas para empezar a mover y sentir la energía son 21 días de autotratamiento, para conocerte desde una visión reikista, energética y suave. Sin embargo, como maestra, he repetido la misma práctica de los 21 días de autoconocimiento en repetidas ocasiones, dirigida a un tema o conflicto personal concreto.

En esta ocasión aprovecho la reiniciación maravillosa que nos regalamos los asistentes a la asamblea, permitiendo que el fluido de energía vital promueva 21 días de autotratamiento lúcido, serio y responsable. ¿Para qué? Pues también lo dejo abierto, para lo que más necesite en este momento. Quizás obtenga la respuesta a algún conflicto propio; descubra un nuevo camino o forma diferente de continuarlo, e incluso, ¿por qué no?, una inspiración maravillosa que estaba frenada por la rutina y el estrés del día a día.

Así que bienvenidas sean estas asambleas enriquecedoras en las cuales vivimos el Reiki a cada minuto, en cada mirada, cada roce, cada abrazo, cada sonrisa, sin juicio por las manos que se ponen al servicio de la energía y de los compañeros maestros de Reiki, porque sé que todos somos perfectos canales de energía universal. La vacuidad de la intención está por encima del discernimiento o juicio mental.

Siempre agradecida por la decisión, tomada años atrás, de formarme en Reiki.

 

Madrid 4-2-2025

Desam. Ferrández